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Created on Miércoles, 13 Ago 2014 16:55:15

Hay bastantes diferencias entre un masaje erótico profesional y lo que se suele recibir cuando se busca un masaje con final feliz a secas.

Los masajes con final feliz en Madrid pueden encontrarse en numerosos lugares: desde "peluquerías chinas", pasando por salones de masaje con sorpresa, locales de escorts...
El saber popular se refiere al final feliz cuando describe algo "parecido" a un masaje, que muchas veces no es más que un pasar las manos aquí y allá por la espalda, sin orden ni concierto, hasta que ésta queda empapada de aceites o cremas (que convierten en imposible el dar un masaje en condiciones sin sufrir resbalones a veces peligrosos sobre ciertas zonas, como la columna vertebral).
La mayor parte de las veces, la persona que da el masaje, sea chico o chica, no ha recibido formación en ninguna técnica y es posible que las medidas de higiene sean poco estrictas.
Es difícil, pero merece la pena, encontrar un local o un/una profesional del masaje erótico que de verdad le dé importancia y confiera dedicación a esta practica tan placentera.
Normalmente, si el masaje con final feliz es dado en un local poco recomendable, lo más probable es que se ofrezca al cliente/a la opción de terminación (practicando sexo en todas sus variantes) será con casi toda seguridad realizado por alquien que no es masajista erótica, que no conoce técnica alguna y que se limitará (salvo excepciones contadas) a amasar la espalda y quizás piernas con demasiado aceite, sin relajar verdaderamente al receptor, sin desplegar erotismo y juego alguno, limitándose, al poco tiempo (menos del contratado generalmente), a dar la vuelta a la persona y, más pronto que tarde, pasar a practicar sexo directamente, y cobrar un "plus" por ello.

Un masaje erótico ha de incluir de forma prominente técnicas destinadas a la relajación del cuerpo, a nivel muscular, y que sean aplicadas por el/la masajista erótica  con destreza y teniendo en cuenta la zona donde se está trabajando.
Se debe dominar el arte de la expresión corporal en todas sus acepciones: cómo presionar con las yemas de los dedos, los nudillos, muñecas, codos... sin hacer daño, yendo de menor presión a mayor; también se debe saber controlar el masaje con los pies, talones, rodillas... saber dibujar un reguero de aceite con la punta del pie sin que nada más toque el cuerpo del receptor de forma que éste pueda concentrarse en esas sensaciones, y de pronto sentir cómo los glúteos se deslizan sobre su espalda sin previo aviso, aportando calor y suavidad en un remolino de placer incontrolable.
Cómo hacer desear el pecho femenino, por ejemplo, sin permitir rozarlo siquiera, hasta que la persona haya captado su forma exacta, color, textura y movimiento, hasta que haya disfrutado de todos los matices de cada parte del cuerpo femenino (o masculino en su caso) sin que le hayan permitido acceder a él, y aunque haya sido muy difícil de "soportar".

Existen muchas más diferencias entre los verdaderos masajes eróticos (que son una opción estupenda para aquellas parejas que desean innovar en sus relaciones de forma elegante, sutil y original, ya sea ellos solos o acudiendo a un centro especializado como Majestic donde poder recibir ambos el masaje y disfrutar relajándose) y los "populares" masajes con final feliz. Os invitamos a que conozcáis la diferencia con nosotros.