Created on Miércoles, 13 Ago 2014 13:47:05

Continuamos con la descripción de algunas técnicas que utilizamos en la parte relajante de los masajes eróticos en Majestic Massages Madrid.

En el anterior post sobre nuestros masajes tantra, habíamos relajado ya la zona de los glúteos y caderas.
Nuestros esfuerzos seguirán en la zona baja de la espalda, área que concentra frecuentes molestias debido a largas horas en pie sin casi desplazarse, levantamiento de peso de modo incorrecto (curvando la espalda en lugar de mantenerla recta), necesidad de más horas de descanso y de mayor calidad (colchón envejecido), estrés, falta de ejercicio físico que mantenga la resistencia de los músculos de la espalda (responsables en gran medida del bienestar de la columna vertebral), lesiones mal curadas y otros muchos.

Extendemos aceites calientes de la mitad de la espalda hacia abajo, sobre la columna vertebral (que no presionaremos) dejando que gotee lentamente hacia los costados.
Pasaremos nuestros antebrazos suavemente, como siguiendo un ritual místico, desde el coxis hasta un palmo sobre la cintura, varias veces, aumentando la presión poco a poco y bajando por los laterales del tronco abrazando con ellos también.

Estaremos situados entre las piernas del receptor, que se encuentra bocabajo, como hasta ahora en nuestra serie de artículos.
Pondremos nuestras manos sobre  la zona justo debajo de la cintura, unidas por las muñecas, presionando con las palmas de las manos orientadas hacia los costados, y bajaremos hacia ellos, poco a poco. Subiremos las manos hasta estar sobre la cintura, y repetiremos, y lo mismo por encima de la cintura, una tercera vez.

Lo siguiente es unir nuestras manos, con las palmas hacia abajo, una mano sobre la otra, con los dedos enfrentados, unos encima de otros, y recorreremos la zona de la columna con  nuestras manos así dispuestas pero presionando con nuestras yemas y almohadillas cercanas a las muñecas, dejando un hueco a la columna vertebral. Buscamos estimular las líneas musculares que flanquean la columna sin dañar las vértebras.

Desde el coxis hasta la mitad de la espalda, y bajaremos con las yemas de los dedos por el lateral.

Ahora comenzaremos una parte más enérgica, con las yemas de los dedos, de forma precisa y con fruición: colocamos los pulgares sobre esas dos líneas flanqueantes de la columna, y en un movimiento de semicircunferencia pequeño, de dentro hacia fuera, iremos subiendo sobre ellas con nuestros pulgares relajando con seguridad. Repetiremos estos movimientos 3 o 4 veces.

Entonces podemos usar los nudillos de nuevo: enfrentamos éstos sobre la columna y realizamos giros haia el exterior bajando suavemente hasta los costados, yendo desde la parte baja de la espalda hasta la zona media.

Para los más avanzados es posible también utilizar codos y rodillas, pero esto lo veremos en una entrada posterior.

Siguiente post sobre nuestros consejos en los masajes eróticos relajantes: zona dorsal.