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Created on Miércoles, 13 Ago 2014 13:54:16

Las presiones enérgicas, así como los  movimientos de movilización de tejidos que forman parte de los masajes consiguen ejercer una acción mecánica directa  muy eficiente sobre nuestra dermis, influyendo sobre venas y vasos linfáticos que, en el caso de la celulitis, presentan el problema de aparecer comprimidos por los nódulos celulíticos.

De esta forma podemos llevar a cabo la eliminación de toxinas mediante el sistema venoso de retorno, de manera que al activarse la circulación sanguínea conseguiremos una mayor aportación de oxígeno a las células de nuestra piel, ly esto hará más sencillo llegar a la consecución de un tejido más sano donde los productos de desecho serán eliminados con más facilidad y el paso de los nutrientes será más efectivo. Nuestros masajes aportan variados beneficios a nuestra piel, por ejemplo favorecen la penetración de sustancias activas, su absorción  y asimilación.

Otro punto importante dentro de las aplicaciones beneficiosas de los masajes es su movilización de tejidos superficiales y profundos: Al producirse el desplazamiento de los distintos planos musculares, nuestros masajes ejercerán una importante acción mecánica capaz de eliminar las adherencias de los nódulos celulíticos, así como lograr el fortalecimiento de los frecuentes tejidos laxos de las féminas que padecen de celulitis blanda, evitando en lo posible la futura aparición de flaccidez.

En el plano sensitivo,los masajes estimulan las terminaciones nerviosas, permitiendo una relajación de los músculos y una sedación a nivel del sistema nervioso, con el resulltado de usensaciones muy placenteras y desestresantes. Todos sabemos que un dolor localizado puede desaparecer con un masaje realizado de forma adecuada. Por tanto, es muy útil en las celulitis dolorosas, ya que aportará alivio a las sensaciones molestas y dolorosas.

Algunos consejos esenciales para dar buenos masajes efectivos contra la celulitis:

No debe practicarse en contra del flujo sanguíneo, que va hacia el corazón. O sea, que los masajes deben impartirse en sentido centrípeto; por ejemplo, en el caso de las piernas, se iniciará en la planta del pie e irá progresando en sentido ascendente hasta llegar al muslo, de la misma forma procederemos en su aplicación sobre brazos y espalda.

Hay que evitar maniobras bruscas e inadecuadas. Los movimientos deben ser suaves y progresivos, partiendo de presiones lentas que consigan calentar poco a poco la musculatura y llegando hasta un estado enérgico que destense zonas especialmente contracturadas.

El masaje nunca debe producir dolor: si se siente un dolor que es realmente inaguantable y desagradable es sintoma de que algo se está haciendo mal.

No debe practicarse cuando hay fiebre o afecciones de la piel (eczema, quemaduras, etc.), o enfermedades circulatorias, como arterioesclerosis, flebitis o trombosis. De la misma forma, se debe evitar cualquier zona lesionada, salvo excepciones relacionadas con estiramientos o aplicacion de hielo.

Durante el embarazo hay que llevarlo a cabo con suma precaución.

Continuaremos nuestros consejos sobre masajes en un próximo artículo!